La Guerra Civil provoca el abandono de las tendencias renovadoras impulsadas por Unamuno o Valle-Inclán, entre otros.
Años 40 Aunque se amplían los temas literarios, los años 40 están marcados por las consecuencias del conflicto. Esta época esta marcada por la desorientación típica de la posguerra y la búsqueda de una literatura acorde con la época que se vive. Pronto aparece una literatura inquietante y cargada de angustia como se puede observar en las primeras obras de Camilo José Cela: el llamado “tremendismo”, inaugurado con la novela La familia de Pascual Duarte. Nada, de Carmen Laforet. La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes.
Años 50 Sin embargo, esta corriente da un cambio radical para la década de los 50, para dar paso al realismo objetivo. En La Colmena de Cela se observa el inicio de esta tendencia basada en el realismo social. El relato de esa época muestra de modo objetivo la realidad, de tal forma que el narrador se limita a presentar las escenas, los personajes y los hechos. Esta forma de narrar se denomina “Objetivismo”. Su grado máximo será el “Conductismo”, en el que el narrador se limita a analizar la conducta externa de los individuos. En autores posteriores se comienza a observar una evolución del realismo social para dar paso al realismo crítico, que consiste en la denuncia de las desigualdades y las injusticias. Los temas recurrentes para los autores de aquella época son la insatisfacción, la soledad y el recuerdo de la guerra. Los campos temáticos que abarcan dichos autores son:
La vida del campo, como se observa en Los bravos, de Jesús Fernández Santos.
El mundo del trabajo, como por ejemplo Central eléctrica, de Jesús López Pacheco.
La ciudad, como aparece en La colmena, de Camilo José Cela.
La vida de la burguesía, que se aprecia en la obra Juegos de manos, de Juan Goytisolo.
Los protagonistas de estas obras suelen ser seres solitarios que viven aislados, y el estilo se caracteriza por una pobreza léxica y por el intento recoger los aspectos más superficiales de los registros populares. A continuación, haremos una breve biografía de los autores más característicos de esta época.
Camilo José Cela: Nació en La Coruña y murió en Madrid a la edad de 86 años. Tras el éxito de su primera novela, La familia de Pascual Duarte, se dedicará de lleno a la literatura.
Su segunda obra, “La Colmena”, es un retrato de la amarga realidad de la posguerra. Se trata de un retrato social que supone el inicio de la novela de los cincuenta.
Miguel Delibes: Está considerado el máximo representante del realismo intimista. Una de sus obras más importantes es La dombra del ciprés es alargada.
Ana María Matute: Sus obras se caracterizan por el pesimismo, y éstas se clasifican en dos bloques: el primero los componen las obras de tono realista como Pequeño teatro; y el segundo, las obras de contenido fantástico como por ejemplo La torre vigía.
Rafael Sáńchez Ferlosio: Su primera obra más importante fue Alfanhuí, que es un antecedente del realismo mágico y tendrá repercusiones en la narrativa de los años sesenta. Sin embargo, su segunda obra más importante, El Jarama, es un claro representante del conductismo.
Años 60
Los años sesenta representan el comienzo de los cambios más importantes en el ámbito social, económico y cultural de España. En esta década, el ocio pasa a ser una actividad importante, lo que provoca la competencia de la literatura con otras formas de entretenimiento. La novela experimental: La publicación de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa en 1962, da comienzo a esta nueva etapa de la narrativa española. Básicamente, la renovación de la novela se fundamenta en los siguientes factores:
Los lectores que asisten a esta nueva etapa social se sentían cansados de la novela social que se centraba en los aspectos críticos de la sociedad.
Esto da lugar a la revalorización de los aspectos formales y a una recuperación de la imaginación y de la subjetividad.
La irrupción de la novela hispanoamericana también contribuye al crecimiento de esta nueva etapa.
Concretamente, la novela experimental afecta a tres aspectos de la composición de la novela:
La disposición en distintas partes de la novela
Investigación de la estructura de la conciencia personal.
Exploración de la estructura del contexto social.
Este tipo de novela está basada en lo que es denominado deconstrucción.
Los autores más relevantes en este tipo de novela son:
Luis Martín Santos: Su primera y única obra acabada es Tiempo de silencio, que da comienzo a la renovación de la novela de los sesenta. Su novedad se encuentra en una nueva forma de discurso y el uso de técnicas innovadoras.
Juan Goytisolo: Con su obra Señas de identidad aporta un tipo de novela decisiva para el cambio en la década de los sesenta. Reúne toda las innovaciones formales posibles que en su mayoría conducen a la búsqueda de la identidad del personaje autor y la revisión del pasado. Este rasgo deconstructivo característicos se mantienen en Reivindicación del Conde Don Julián.
Gonzalo Torrente Ballester: Su obra La saga/fuga de J.B contribuye a la renovación de la narrativa de los años sesenta. En esta novela el autor recupera el arte novelesco de contar historias.
Los novelistas del 68
Aparece una nueva generación de narradores formada por novelistas nacidos y educados en la postguerra. Se trata de autores que vivieron la rebeldía contra el franquismo. Las primeras obras de esta generación están influidas por los modelos de la novela estructural de los 60. Al principio, estos autores se apartan de la novela social para defender un concepto de novela basado en la investigación de la estructura y el lenguaje. Más tarde, tenderán a abordar los problemas del hombre y de ahí pasarán a una reflexión sobre el arte de la novela, que le lleva a abandonar la novela experimental y a recuperar elementos tradicionales del relato. Los autores más importantes de esta generación son los siguientes:
Eduardo Mendoza: La novela con la que comienza su trayectoria novelística es La verdad sobre el caso Savolta. Entre sus obras más relevantes destacan novelas sobre todo cómicas, como El misterio de la cripta embrujada.
Fernando Quiñones: Se distingue este escritos por la ambientación andaluza de sus obras y por el hábil manejo de los registros orales y coloquiales: El amor de Soledad Acosta.
Francisco Umbral: Entre sus obras novelísticas más importantes destaca Mortal y rosa. También Umbral es autor de numerosas obras periodísticas y ensayísticas en las que desarrolló un lenguaje inimitable y efectivo.
José Manuel Caballero Bonald: Ha escrito algunas novelas entre las que destaca Ágata ojo de gato.
La Guerra Civil provoca el abandono de las tendencias renovadoras impulsadas por Unamuno o Valle-Inclán, entre otros.
Años 40
Aunque se amplían los temas literarios, los años 40 están marcados por las consecuencias del conflicto. Esta época esta marcada por la desorientación típica de la posguerra y la búsqueda de una literatura acorde con la época que se vive. Pronto aparece una literatura inquietante y cargada de angustia como se puede observar en las primeras obras de Camilo José Cela: el llamado “tremendismo”, inaugurado con la novela La familia de Pascual Duarte.
Nada, de Carmen Laforet.
La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes.
Años 50
Sin embargo, esta corriente da un cambio radical para la década de los 50, para dar paso al realismo objetivo. En La Colmena de Cela se observa el inicio de esta tendencia basada en el realismo social.
El relato de esa época muestra de modo objetivo la realidad, de tal forma que el narrador se limita a presentar las escenas, los personajes y los hechos. Esta forma de narrar se denomina “Objetivismo”. Su grado máximo será el “Conductismo”, en el que el narrador se limita a analizar la conducta externa de los individuos.
En autores posteriores se comienza a observar una evolución del realismo social para dar paso al realismo crítico, que consiste en la denuncia de las desigualdades y las injusticias.
Los temas recurrentes para los autores de aquella época son la insatisfacción, la soledad y el recuerdo de la guerra.
Los campos temáticos que abarcan dichos autores son:
- La vida del campo, como se observa en Los bravos, de Jesús Fernández Santos.
- El mundo del trabajo, como por ejemplo Central eléctrica, de Jesús López Pacheco.
- La ciudad, como aparece en La colmena, de Camilo José Cela.
- La vida de la burguesía, que se aprecia en la obra Juegos de manos, de Juan Goytisolo.
Los protagonistas de estas obras suelen ser seres solitarios que viven aislados, y el estilo se caracteriza por una pobreza léxica y por el intento recoger los aspectos más superficiales de los registros populares.A continuación, haremos una breve biografía de los autores más característicos de esta época.
- Camilo José Cela: Nació en La Coruña y murió en Madrid a la edad de 86 años. Tras el éxito de su primera novela, La familia de Pascual Duarte, se dedicará de lleno a la literatura.
Su segunda obra, “La Colmena”, es un retrato de la amarga realidad de la posguerra. Se trata de un retrato social que supone el inicio de la novela de los cincuenta.Años 60
Los años sesenta representan el comienzo de los cambios más importantes en el ámbito social, económico y cultural de España. En esta década, el ocio pasa a ser una actividad importante, lo que provoca la competencia de la literatura con otras formas de entretenimiento.
La novela experimental:
La publicación de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa en 1962, da comienzo a esta nueva etapa de la narrativa española.
Básicamente, la renovación de la novela se fundamenta en los siguientes factores:
- Los lectores que asisten a esta nueva etapa social se sentían cansados de la novela social que se centraba en los aspectos críticos de la sociedad.
- Esto da lugar a la revalorización de los aspectos formales y a una recuperación de la imaginación y de la subjetividad.
- La irrupción de la novela hispanoamericana también contribuye al crecimiento de esta nueva etapa.
Concretamente, la novela experimental afecta a tres aspectos de la composición de la novela:- La disposición en distintas partes de la novela
- Investigación de la estructura de la conciencia personal.
- Exploración de la estructura del contexto social.
Este tipo de novela está basada en lo que es denominado deconstrucción.Los autores más relevantes en este tipo de novela son:
Los novelistas del 68
Aparece una nueva generación de narradores formada por novelistas nacidos y educados en la postguerra. Se trata de autores que vivieron la rebeldía contra el franquismo. Las primeras obras de esta generación están influidas por los modelos de la novela estructural de los 60.
Al principio, estos autores se apartan de la novela social para defender un concepto de novela basado en la investigación de la estructura y el lenguaje. Más tarde, tenderán a abordar los problemas del hombre y de ahí pasarán a una reflexión sobre el arte de la novela, que le lleva a abandonar la novela experimental y a recuperar elementos tradicionales del relato.
Los autores más importantes de esta generación son los siguientes: